
La CTM del municipio de San Fernando volvió a levantar la voz. Ahora fue mediante una manifestación “pacífica” en las instalaciones del Centro de Manejo de Líquidos de IHSA, listo ni kilómetro 6 de la carretera estatal a Punta de Piedra, donde el argumento oficial es la defensa de los derechos laborales.
Hasta ahí, todo suena legítimo: jornadas, horarios, condiciones laborales y respeto a la ley son asuntos que cualquier sindicato debe defender.
Pero la pregunta incómoda es otra: ¿estamos ante el renacer de una CTM que realmente pretende recuperar su papel como representante de los trabajadores, o simplemente ante la vieja fórmula de generar conflicto donde quizá no lo había para después capitalizarlo políticamente?
Porque una cosa es defender a los trabajadores y otra muy distinta utilizar sus demandas como moneda de cambio para recuperar espacios, protagonismo o beneficios sindicales.
La CTM asegura que privilegia el diálogo. Bien. Ahora habrá que ver si ese diálogo termina beneficiando a los trabajadores o, como tantas veces ocurrió en el pasado, a quienes hablan en su nombre.
El sindicalismo puede volver a ser una fuerza real. Pero para eso necesita demostrar que cambió. De lo contrario, el supuesto “renacer” podría ser solamente el regreso de la vieja politiquería con nuevo discurso.



