
Por @oscarbalmen
La presidenta Claudia Sheinbaum está en un lío, cortesía de una polémica senadora morenista que está en la mira de las autoridades de Estados Unidos que, ahora sabemos gracias a un reportaje de NBC News, buscan invadir México con el pretexto de desarticular a políticos de alto nivel y grupos narcoterroristas.
La semana pasada llegó hasta Palacio Nacional la copia de una alerta de la Secretaría de Estado que dirige Marco Rubio para anunciar, como cortesía diplomática, que la legisladora Olga Patricia Sosa Ruiz (@olgapsosa) se encuentra en una lista negra de políticos mexicanos que están ya bajo investigación judicial por su presunta relación con negocios y sobornos financiados con dinero del huachicol fiscal.
MVS Noticias tuvo acceso a ese expediente en el que las autoridades extranjeras tienen la duda razonable de que la senadora morenista Sosa Ruiz está financiando a grupos criminales justo en la puerta de Texas usando un modelo criminal que aprendió de su amigo, el asesinado y polémico empresario Sergio Carmona, “El Rey del Huachicol”.
La legisladora, según la indagatoria, sería el enlace entre células narcoterroristas de Tamaulipas y políticos que buscan financiamiento para sus campañas políticas.
Luego de asegurar sus cargos, los triunfadores deben devolver los favores obtenidos con protección política para sus mecenas, otorgamientos de contratos públicos y ataques a sus rivales.
La inclusión en esa lista negra llevará a una acción que se concretará tarde o temprano, asegura la fuente a este reportero: la revocación de la visa ante la pérdida de confianza de las autoridades de Estados Unidos, que intuyen que la morenista es un doble agente.
Esa sanción, a mediano o largo plazo, sería un dolor de cabeza para Morena, que busca desde ahora quien ocupe la candidatura a la gubernatura de Tamaulipas que hoy ostenta Américo Villarreal.
Si con las políticas de paridad de género la senadora Sosa Ruiz llega a lo alto de las encuestas, ¿cómo gobernaría un estado fronterizo sin poder pisar más allá del Río Bravo?
Se trata de la misma política que ya fue protagonista de una Nación Criminal.
Hace unas semanas, les conté que otra investigación judicial pone al centro a la senadora morenista por operaciones millonarias que podrían haber sido utilizadas para financiar campañas electorales con dinero de contrabando.
MVS mostró documentos que confirman que la tía de la legisladora habría usado 1.5 millones de dólares para comprar más de 30 millones de pesos apenas semanas antes de la elección de 2022.
La operación se hizo a través de Vector Casa de Bolsa, presidida honorariamente por Alfonso Romo, exjefe de Oficina de la Presidencia de la República de México con Andrés Manuel López Obrador, y señalada por el Departamento del Tesoro como una institución con preocupaciones en materia de lavado de dinero.
Aquella extraña operación para obtener millones en efectivo antes de la elección tamaulipeca de hace tres años no fue un hecho aislado: la madre de la senadora hizo una transacción idéntica 25 días antes de los comicios.
Sosa Ruiz ya había reconocido una de las operaciones, pero omitió mencionar que había más familiares involucrados, lo cual ha incrementado las sospechas de uso de dinero sucio.
Como en esa investigación, la que ahora encabezan autoridades de Estados Unidos está acompañada de una gran galería de fotografías junto a su polémico amigo “El Rey del Huachicol”.
Además de malquerida en Estados Unidos, sus representados tampoco la aprecian: el 31 de octubre pasado un grupo de ciudadanos irrumpió en la sesión itinerante del Congreso de Tampico para solicitar al gobierno de Donald Trump que sancione a la senadora morenista por su presunta participación en el huachicol fiscal y financiamiento ilegal de campañas políticas.
En Tamaulipas, en Texas, en Washington D.C., el nombre de la senadora morenista Olga Patricia Sosa Ruiz genera dolores de cabeza y un ruido innecesario en los tiempos en que el trumpismo busca pretextos para meterse a México a la mala con una agenda oculta.
Por el bien de todos, que se disipen las dudas y que este escándalo deje de oler a gasolina robada e impuestos quemados.

