
Y la gestión, diputada Katalyna? Porque cada vez que se pronuncia su nombre en el Congreso no es para hablar de iniciativas sólidas, reformas de peso o proyectos que aterricen en beneficios reales para los tamaulipecos. No. Todo gira en torno al discurso de “violencia de género” y esas banderas cómodas del progresismo light, que se convierten en refugio cuando falta sustancia legislativa.
Ahora resulta que la gran batalla de la diputada local morenista es haber sido llamada “niña” por Manuel Muñoz Cano, dirigente estatal del Partido Verde. Grave, sí, si lo ponemos en el escaparate de las formas políticas. Pero vayamos más allá: ¿esa es la gran aportación de Katalyna a la vida pública? ¿Su carta de presentación? ¿Su agenda?
Porque uno quisiera leer titulares que dijeran: “Katalyna Méndez impulsa una reforma para garantizar presupuesto educativo” o “la diputada gestiona recursos para mejorar la seguridad”. Pero no. El reflector lo ocupa un berrinche mediático disfrazado de causa feminista. Se victimiza, apela al discurso woke y se parapeta detrás del género, como si con eso ya estuviera saldada la deuda de trabajar por los ciudadanos que le dieron el voto.
Y no es que el comentario de Muñoz Cano se justifique. Claro que fue despectivo. Pero tampoco nos hagamos: la política no se resuelve en tribunales electorales ni en conferencias de prensa con frases recicladas de Sheinbaum. Se resuelve en el trabajo, en el debate serio, en la capacidad de construir. Y ahí es donde Katalyna parece ausente.
Porque al final, si de verdad fuera tan contundente su labor legislativa, las palabras de cualquier dirigente la resbalarían. El problema es que, cuando no hay resultados, cualquier ofensa se magnifica para ganar reflectores. Y entonces lo que debería ser un tema serio, se convierte en espectáculo.
Así que, diputada, menos lágrimas y más leyes. Menos discursos importados y más gestiones reales. Porque Tamaulipas no se gobierna con consignas de género, sino con soluciones concretas.



